Monday, September 29, 2008

Balto and Me


Justo ayer terminé de leer Marley and Me. Un libro sobre un perro,Marley, y su familia anglosajona estandard. El libro relata como este perro, con todas sus locuras y travesuras, se convierte en parte escencial de la familia, dejandoles importantes lecciones de vida. El libro resulta muy facil de leer, el autor logra hacer reir y llorar al lector con un relato sencillo y que definitivamente engancha.

Como amante de los perros el libro revivió en mi cada momento que he pasado con mis perros Balto y Kimba, un par de golden retrievers enormes, sumamente traviesos y que parece que viven cada momento que pasa disfrutando al máximo. En especial me recordó como llegó Balto a mi, cada momento de alegria y de tristeza que ha compartido conmigo, y lo mucho que deseo pasar con el hasta el final de sus días, con lo difícil que esto pueda ser.

Balto tiene 4 años, esta "mocito" como dirían algunos. Llegó a mi vida en un San Valentín, producto de mis constantes suplicas para que me permitieran tener un perro (si, a mis 28 todavía suplicaba como una niña ... inexplicable, pero cierto). A mi no me gustan los niños y nunca he deseado, peor planeado, seriamente tener una familia. Sin embargo, cuando al fin me llevaron al centro para escoger al nuevo miembro de mi familia a quien tendría que cuidar como aun bebe, apenas podía contener la emoción.

El local se encontraba al final de las escaleras eléctricas. Desde afuera lo vi, era una bola de pellos amarilla con unos hermosos ojos cafe. Lo pusieron en el suelo y se dedico a olerlo todo. Contrario a otros cachorros, este no se desesperó al verme, no estaba ansioso de lamerme la cara y morderme los tobillos. Mas bien yo le era un tanto indiferente. En realidad buscaba con fervor a la persona que lo alimentaba todos los dias. Decidi cargarlo al estar cara a cara, y nos "olimos" mutuamente. El con ese olor a "cachitos" de los cachorritos, decidió aplicarme un ataque de lamidos y asi fue como lo supe, el era!! El estaba solo ahi en esa jaula dia y noche, sin nadie quien lo cuide ni lo quiera, y yo tenia todo este amor para dar: el me necesitaba a mi y yo lo necesitaba a el.

Lo lleve a la casa en el auto. Yo iba en el asiento junto al conductor y el cachorro iba en mis piernas, donde yo esperaba que se durmiera tiernamente. Alli fue donde empecé a darme cuenta de que no todo iba a ser como yo lo esperaba. El cachorro parecia obsesionado con mi cabello negro, lo empezo a morder y de pronto empezo a escalar por mi estomago hasta mi hombro, donde me mordia el cuello y el cabello con sus afiliadisimas agujas de dientes. Estaba desesperado por lanzarse hacia el asiento trasero. Logré tranquilizarlo ... un poco y aunque jamas desistio de sus intentos para lanzarse fuera del auto, yo ya podía preveer sus estrategias repetitivas para huir de mi y no se lo permití.

Al llegar a la casa, con diez mil accesorios para perros (juguetes, cepillos, una camita, shampoo, un repelente para que aprenda a hacer sus necesidades afuera, comida, etc), lo deje familiarizarse con su nuevo hogar. Lo olía todo desesperadamente, la verdad era muy chistoso verlo caminar/correr, era como un peluche vivo rechoncho que pegaba saltitos para avanzar. Y de pronto empezó a correr mas rapido. Aunque yo le había puesto su nueva camita en la cocina, donde yo ya habia decidido que el dormiría, el se encargo de elegir su nuevo sitio para domir. De hecho, eligió el que luego se convertiría en su sitio favorito en toda la casa: debajo de la ventana, entre la cortina y la pared. Debe haberle parecido el sitio más fresco del departamento. Luego descubri que no habia un animal mas acalorado que el, capaz de botar su plato de agua solo para acostarse en lo húmedo y asi refrescarse. Por supuesta aquel dia yo estaba decidida a hacer valer mi autoridad, algo sabia de perros y es que la autoridad es imporante. Asi que lo cargue y lo lleve hasta su nueva camita que yo ya habia arreglado con mucho amor. Y el me vio con sus ojitos preciosos y cuando me di la vuelta salio corriendo hacia su nuevo sitio favorito. Luego de unos 5 intentos me di por vencida ... algunos perros no son amantes de las camitas acolchonadas y acaloradas y este era uno de ellos.

Al quedarme sola en la casa al día siguiente con el cachorro me metí en internet para saber todo sobre los golden retrievers, y lo mas importante de todo: como enseñarles a hacer sus necesidades fuera de la casa. Esto de estar recogiendo y lavando el piso todo el tiempo no era para mi. Aprendí rapidamente que el secreto estaba en sacarlos a intentar hacer sus necesidades cada cierto tiempo, sobretodo luego de jugar o luego de comer. Y lo saque a su primera experiencia con el mundo exterior. Nunca habia visto un animal tan feliz de poder correr y pisar las plantas ... parecía totalmente embelesado con el olor de las flores. Estuve buen rato esperando algún resultado pero nada ... no hizo nada y para colmo se ensucio asquerosamente con la tierra de sembrado y todos los charcos de agua que encontro donde pudo acostarse y revolcarse.

Subi al departamento con el en brazos y decidi que estaba capacitada para darle su primer baño. Obviamente usaria agua caliente y no lo volvería a bañar luego de un buen tiempo. El pobre cachorro temblaba de frio aun cuando use agua caliente. Sentí enorme ternura por el cuando lo puse sobre mi cama y lo empecé a secar con la toalla y luego con el con secador de pelo. Era una sensación que no he tenido antes, un deseo de proteger y cuidar a ese animalito, quizás más una promesa de que yo lo cuidaría y que seríamos amigos para siempre.

Al fin tanta actividad habia sido demasiado para el y enseguida empezo a quedarse dormido. Yo me di la vuelta, lista para ir a recoger el desastre luego del baño, con la satisfacción del deber cumplido. Y el siguiente segundo sentí un puff!!! Era el cachorro, que se habia dado la vuelta completa y se habia caido de la cama. En cuestión de segundos había pasado de sentirme una mama orgullosa a una completa negligente que probablemente había malogrado a un cachorro indefenso en su segundo día conmigo. Totalmente en pánico corri a salvarlo, solo para ver que me estaba viendo alli con sus ojitos alegres, y movia la cola y jadeaba rapidamente, totalmente emocionado y con ganas de repetir la hazaña.

Decidi que tenia que saber mas sobre el nuevo bebe de la casa, asi que volvi al internet. Allí fue cuando lo supe todo .... Toda su adquisición solo demostraba lo poco que yo sabía de tener una mascota, mucho peor sobre perros. Comenzando con donde lo había comprado: una tienda de mascotas en un centro comercial ... el lugar no. 1 donde NO se deben comprar mascotas. En una tienda no se puede conocer a la madre ni al padre, mucho menos conocer su historial medico para predecir futuras enfermedades. Mientras mas leia mas me daba cuenta de que no habia hecho las cosas bien. Descubrí que era importantisimo conocer sobre los padres sobretodo para evitar adquirir cachorros que sufriesen enfermedades hereditarias como cataratas y displacia de la cadera. La raza golden es la mas susceptible a sufrir displacia, una devastadora enfermedad que en graves casos ocasiona que se tenga que poner a dormir al animal para evitarle mayores sufrimientos. Yo no sabia que hacer ahora, ya no podia devolver el cachorro, era imposible, de alguna forma yo sentia un gran apego por ese animalito, ¿como podia devolverlo? Luego de estar en el internet como dos horas, decidi no preocuparme mas y dejarlo todo a la suerte.

Los dias y años siguientes Balto y yo estrechamos nuestros lazos. Le enseñé a comportarse dentro de la casa, a sentarse, a caminar junto a mi, a echarse, a dar la pata, a darse la vuelta, a bajar las escaleras sin miedo a caerse, a obedecer el quieto y el no con tono fuerte (porque con un tono femenino debil no obedece). El me mordió, me aruñó, me gruñó, me ladró en señal de disconformidad, me desobedeció, me hizo correr con el y tras el para sacarle cualquier cosa que se hubiese metido en la trompa. Caminamos todas las mañanas por horas, fuimos a la playa muchas veces, le enseñe a nadar (aunque nadie le enseño a dar vueltas en el agua como tiburón), fuimos a la sierra, escalamos montañas, viajamos en auto mil horas, lo perseguí mientras persiguía gallinas y gallos, lo persegui mientras le ladraba a los caballos. Se subió en mi cama mil y una vez aunque le dijese que no, se subio en mis muebles, se comio parte de mis muebles, se comio el teclado de mi computador, se comio mis aretes, se comio las patas de la mesa del comedor, casi mata a un pajarito (pero era solo por jugar). Me acompañó a dar clases, me acompaño a tomar examenes, se durmio en mi oficina, fue acariciado por mis estudiantes, le ladro y gruño juguetonamente (aunque la gente cree que es un gruñido de agresividad) a cualquiera que lo quisiera saludar, intento pelearse con otros perros, dormimos juntos, acampamos juntos.



Una persona que compra un perro muy pocas veces se da cuenta que está haciendo un compromiso de por vida de cuidar un animalito indefenso y más importante, de aprender a ser su amo. Los perros necesitan terriblemente de la existencia de una voz de autoridad, de un alfa, de un amo, y una vez que lo encuentra, vive para hacerlo feliz. La relación entre un humano y la mascota que ha criado es indiscriptible, de padre e hijo al inicio pero crece para convertirse en una relación de de compañeros, de complices, de amigos a un nivel que no se alcanza entre humanos. Tu mascota llega a entender no solo tus palabras, todo tu comportamiento, y nosotros, simples humanos un tanto discapacitados para entendernos sin palabras, de alguna forma logramos entenderlos a ellos.

Yo lo crie y el fue al inicio como un hijo para mi ... de hecho yo lo defendia y lo protegia como a un hijo y luego fue mi compañero e incluso mi protector, mi amigo cuando lo necesite para que me escuchara y para llorar abrazada a el. Estuve alli atras de los doctores cuando me indicaron que un testiculo no le bajaría, y esto significaba que no debía reproducirse y estuve alli cuando un día no quiso caminar mas y al llevarlo al doctor, le diagnosticaron displasia a la cadera.

A los dos años descubrí que efectivamente, Balto si tenia muchos problemas genéticos. Fue una de las pocas veces que me ha tocado ver tan clara y duramente cuando cometí un error. Pero fue el mejor error que pude cometer, porque al final de todo, Balto me ha dado tantos momentos de alegria pura, sin ninguna pomposidad, haciendome recordar que la vida es mas simple de lo que yo creo y yo he amado a ese perro como a nadie. Si no hubiese sido yo quien lo hubiese llevado a la casa, quien sabe que sería de el, como hubiese sido su vida. Al final equivocarte puede ser lo mejor que te puede pasar.

8 comments:

Andres said...

Muy buena tu endrada, la verdad que me conmovió el leer y ver las fotos, sabes que siento cierta predilección por Balto ("no han visto al macho, es precioso") , estoy muy de acuerdo que no hay nada parecido a la relación entre una persona y su mascota, aunque difiere un chance con los gatos, (no son tan perros) pero el vínculo existe, pese a que Monino solo se la pasa durmiendo y lamiendose cuando puede :P

Marisol said...

Gracias por leerlo, la verdad quedó bien largo, pero no quería perder la oportunidad de plasmar mis recuerdos. Así se que aunque olvide ciertos detalles siempre podre volver a leer y recordar ciertas cosas como fueron :)
Monino es lindo en su forma gatuna y es el compañero innegable , y de cierta forma fiel, de tu familia

manuel said...

"En referencia de que Balto fue a la oficina".
Yo recuerdo cuando fui ver a mi examén de estructuras todo asustado de que me haya sacado malo jejeje toque la puerta la miss dijo entre, entre rapidito y no sabía por qué? Yo dije en mi CHUZO hice mal esa tontera y me quede y ha de querer decirme rapido la noticia =P cuando entro y veo a Balto =) era un perro precioso, bien cuidado y full jugueton estaba mordiendo una botella de agua y ya estaba casi destruida =) al final no saque tan malo jajaja cabe recalcar que es bonito que alguien ame asi a sus mascotas =)

Marisol said...

Gracias Manuel por recordarme ese día, realmente me ha hecho reir con su anectdota de Balto. Ahora que lo pienso, oor esas épocas, debe haber mas gente con anecdotas similares. Estoy segura de que no fue el único que recibió el susto con sus notas y con el perro come botellas que gruñe de felicidad XD

Javier Tibau said...
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Javier Tibau said...
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Javier Tibau said...

Pues yo tambien tengo al menos un par de anecdotas con balto:

- El servidor de kokoa tuvo de passwd baltabebe por un buen tiempo jeje... lo jodiamos al perro diciendole balta y como el no entendia jota movia la cola cagado de risa porque se le hacian carinos.
- Maldito balto cada vez que lo veo me muerde los pies/zapatillas jajaja
- Le falta comentar la relacion de amor/indiferencia q le tenia a la kimba cuando era chiquita jeje. Pobre balto, tan vago y con esa perra que se le trepaba por todas partes y no lo dejaba descansar.

mmm ahorita no me acuerdo de cosas mas chistosas pero a ese perro solo le ha faltado ser pana de chupa jaja.
La historia del teclado de la laptop merece mas detalle jeje, recuerdo que le dejo un recuerdo inclusive despues del incidente. Dicho recuerdo murio aplastado con la bisagra si no me equivoco :D

Marisol said...

Ahhh la historia del teclado ... y usted no sabe cuando Balto se comió un exámen de un estudiante.. Se me caía la cara de verguenza cuando le entregué su examen roto en tres partes estratégicas, pero gracias a Dios, ya estaba calificado y esa parte si sobrevivió.

Lo del teclado fue una vez más cuestión de segundos, a veces creo que ese perro estudio para ninja en su vida pasada. Yo estaba trabajando obsesivamente con el computador, como siempre, y me fui un rato al baño. Me aseguré de que el perro no estuviese cerca, ya tenía mala fama de mordedor y travieso. Lamentablemente al parecer (y sin yo saberlo) Balto ya había desarrollado "hambre" por el teclado, muy posiblemente por mi constante exceso de atención al mismo.

Al regresar encontre 3 o 4 huecos negros donde antes habían teclas. Perfectamente removidos, sin rastro alguno de que hubiese sido dificil sacarlas. Me quedé tan sorprendida que me tomó un par de segundos "compilar" lo que estaba pasando. Mi shock fue tal que no lograba escuchar el escándalo que el perro hacía con las teclas en su trompa.

Cuando todo regresó a mi supe que era él, de alguna forma lo habia hecho. Me voltee hacia el como el exorcista y el muy descarado me movió la cola.

En lugar de pegarle mi actitud fue "noooooo!!!! Dios mío, llevame a mi!!! A las teclas noooo!!!", y no exagero que cai de rodillas junto al teclado llorando.

Nunca le pegué, de hecho muy pocas veces lo he hecho. Creo que al perro se lo corrige en el instante en que hace algo malo, y se lo corrige energicamente con un simple no y quizás un gruñido vago. Pero no pegandole. Aunque la verdad esta vez no lo hice porque cai en estado de shock/autolastima/porque-a-mi.

Ahora que lo pienso ya estaba muy obsesionada con trabajar en las noches y necesitaba un descanso jejeje.
Quizás Balto vio más allá y ejecuto una de sus obras maestras para darme aquello que pensó que yo necesitaba ... o quizás Balto era un cachorro malcriado muerdelo-todo sin control :S